Pisar las calles de Santiago. Años hace, sí, que resonaba en mí ese deseo. Años sí, que hace. Que era niña. Que la imagen de Salvador. Que Pablo. Que Violeta. Que La Moneda.
Y pisé Santiago. Fue como si te conociera de años hace, como sentirte hermano.
martes, 13 de noviembre de 2007
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3 comentarios:
Conocí Santiago en 1991. Acababan de dejar atrás -pero no mucho- a Pinochet, y la ciudad estaba oscura, sombría, sucia, contaminada. El trabajo me llevó varias veces allí, la última la semana pasada. Santiago es hermosa.
Caminando por Paeso de Huérfanos, al llegar a la esquina de Ahumada, un cantante callejero entonaba "Te recuerdo Amanda". Caminaba solo y me detuve a escucharlo. Lloré como hacía mucho no lo hacía. Debo estar poniéndome viejo, porque me sensibilizan cosas que antes me pasaban inadvertidas. Santiago es tambi{en una canción de Ismael Serrano, "vine del norte", que dejé de regalo a alguien que, creo, no entendió de qué hablaba. Santiago es también sinónimo de frustración. En 1991, fui con Boca y los perros le mordieron el culo a Navarro Montoya, y Boca -mi Boca-se quedó afuera de la libertadores. Las otras veces fue más impersonal. Pero esta última me atrapó. Santiago, su gente, sus similitudes con la Buenos Aires que empiezo a detestar, me enamoraron. Los ojos de la gente dicen cosas distintas de las que esperaba. Y hay ojos que dicen mucho más que eso. Dice Ismael Serrano que los viajes devuelven a otros con nuestros mismos cuerpos. Como Ismael Serrano, yo, que tiemblo como una hoja cuando recuerdo esos días, también digo: "será mejor que me vaya". NOE
Hace tiempo que no leia algo tan estupido, tan sin sentido, con frases que no dicen nada.
No me acordaba lo del perro y Navarro Montoya.JAJA
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